Déjame contarte una historia. La familia Kontos, pescadores de la esponja marina en la isla griega de Simi, llegaron en los años cuarenta a Cadaqués -ya sabes, el idílico pueblo de la Costa Brava que Dalí puso en el mapa- y, además de introducir la pesca del coral, abrieron el Bar Boia. En 2019, la cuarta generación de los Kontos son los Vehí. El bar Boia siempre fue un referente en Cadaqués, pero en 2012 se convirtió además en una coctelería de culto. Se llama Boia Nit y es una de esas historias donde el ADN juega un papel clave. 

Manel Vehí es el responsable de la barra del Boia Nit. Junto con su primo, el arquitecto Enric Ferrer, hicieron una profunda reforma. Manel sabía muy bien lo que quería: se había formado en elBulli, en el Tickets, con José Andrés en Washington DC y en el mítico The Aviary. La remodelación incluyó tres estaciones y un cómodo espacio para cinco bartenders. 

Manel Vehí te ofrece un Costa Brava en la ídem. BOIA NIT

Pero nada más llegar al Boia Nit de Cadaqués no creas que lo que te va a flipar es la estación de coctelería, no. El Boia nit tiene dos terrazas; una que da al paseo marítimo de Cadaqués y otra en la playa, a sólo 10m del mar. Sí, tal como te lo imaginas de paradisíaco, así es.

La experiencia Boia Nit, pese a este entorno, no va es sólo mediterránea. La base de la coctelería son los sabores del mundo:  Vehí es un gran abanderado del uso de técnicas culinarias como aires, espumas y texturas. Junto con sus bitters, licores y shrubs handmade, los nuevos cócteles que se han sumado a su carta de 43 referencias remiten a países lejanos como Tailandia, México, Costa Rica, Ecuador o Colombia. El Ciudad de Perú, por ejemplo, es una versión de un ceviche líquido con pisco, plancton marino, cilantro, ají, y jengibre, acabado con espuma de lima y decorado con una hoja de ostra. Una de las últimas incorporaciones, el Bangkok, está hecho con licor de mano de Buda y lemon grass casero, infusionado en té butterfly pea y con un bitter “secreto” que hay que probar.

Este simpático elefantito lleva dentro un bitter secreto. BOIA NIT

O el Chuchaqui, que lleva aguardiente de caña, lulo, frambuesa, melón, limba y bitter de cítricos y especias. Está acabado con un polvo compuesto de seis cítricos diferentes. Para los de paladares menos exóticos, una opción con mucho éxito es el Costa Brava, a base de ginebra Gin Mare, Bonanto, frutos rojos y ginger beer, servido en una madera que siluetea la forma del Parque Natural del Cap de Creus. 

Y todo esto con música de fondo, (los miércoles de verano música en vivo), la banda sonora del mar y unas vistas que disfrutan viajeros llegados de todas las partes del mundo, como lo hicieron en su día clientes ilustres como Marcel Duchamp, Gabriel García Márquez o Kirk Douglas, y más recientemente, Kit Harington (John Snow), que vino cinco días seguidos a tomarse el Negroni de la casa, reposado en barrica de vino de Martin Faixo durante nueve meses.  

la barra del Boia Nit en Cadaqués

La barra funciona como un pase de cocina. BOIA NIT

¿Te han dado ganas de visitarlo? El Boia Nit de Cadaqués está abierto todo el día; en invierno sirven desayunos y aperitivos. En verano, la barra de cócteles, capitaneada por Manel Vehí, empieza a las 19 hasta las 3 de la mañana. Y, según nos ha dicho, estará muy feliz si vienes a probar alguno de los nuevos cócteles de la temporada.