A los pies de la sierra de Cantabria y a pocos kilómetros del pueblo de Laguardia, las formas ondulantes y de contornos pixelados -cual fallo en Matrix- de las bodegas Ysios sorprenden y maravillan a partes iguales. El icónico edificio, diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava e inaugurado en 2001, es uno de los más fotografiados de la zona y fue el que inició la moda del turismo enológico en la Rioja Alavesa.

El edificio está concebido de forma escultórica y juega con los materiales -aluminio en la cubierta y madera de cedro en la fachada- pero también con los volúmenes. Desde lejos, sus 196 metros de longitud parecen completamente planos, y solo desde cerca puede apreciarse la enorme inclinación de la fachada, que forma un balcón donde se ubica la zona de cata de la bodega. El estanque que lo rodea ejerce de espejo y al duplicar el edificio, completa sus formas y revela su intención: representar una fila de barricas de vino.

La sierra de Cantabria, además de enmarcar la escena, ejerce una gran influencia en los vinos que allí se producen. Protege los viñedos del clima atlántico, la lluvia y los vientos fríos del noroeste, actuando como una barrera bioclimática. Este contraste se manifiesta visualmente creando lo que se conoce como efecto Foehn o manto de la virgen, una especie de cascada de nubes que cubre la montaña y que tuvimos el privilegio de ver en su máximo esplendor. Pero este no será el único choque de opuestos que viviremos en este viaje al corazón de la Rioja Alavesa.

El vino comienza en la viña

Enóloga Bodegas Yisios

Clara Canals, enóloga. BODEGAS YSIOS

El magnífico edificio de Calatrava –movidas habituales aparte– trasmite al visitante una idea grandilocuente, lujosa, poderosa y algo megalómana de concebir el vino y, sin embargo, sus responsables han decidido abordar su trabajo de forma completamente opuesta. Para Ysios, el lujo es poder mantener en el campo los métodos y la filosofía tradicional, sacar pequeñas producciones muy cuidadas y experimentar incesantemente en busca de un vino de Rioja contemporáneo. El lujo también es retar los prejuicios del sector y poner a dos mujeres al frente de la producción; la viticultora Teresa Gómez y la enóloga Clara Canals.

Teresa Gómez supervisa el trabajo que se hace en 51 parcelas familiares, que combinadas ocupan solo 40 hectáreas. Algunas de esas parcelas -como Las Naves- cuentan con viñedos prefiloxéricos de los que no se conoce la edad exacta; el Consejo Regulador de la DOCa Rioja se creó en 1925 y asignó ese año a todas viñas de la zona que habían sobrevivido a la filoxera. Para mantener la edad usan acodos, una técnica que consiste en enterrar un sarmiento o brazo de la viña dejándolo al descubierto.

Teresa Gómez guía con sabiduría y buen hacer a los 9 viticultores que trabajan esas 40 hectáreas. Juntos siguen empleando las técnicas antiguas de sus abuelos, como el arado del suelo con caballos para no compactar la tierra o el uso de un rebaño de ovejas para que limpien el viñedo de hierba y lo abonen. En sus parcelas se respetan además las orientaciones de las viñas originales para aprovechar el drenaje y la dirección del viento y cultivan diferentes variedades de uva en la parcela –tempranillo, graciano, garnacha y viura- para que la mezcla se haga directamente en el viñedo y no en la bodega.

Tres viñedos singulares

Varias parcelas de Ysios -Las Naves, El Nogal y Lagunazuri- se han acogido a la nueva indicación geográfica Viñedo Singular de la DOCa Rioja. Su objetivo es poder modular el tiempo en barrica según el resultado deseado y no según estándares, para que estas referencias respeten al máximo la uva, el terroir y la tipicidad. Para obtener esta certificación, la uva debe proceder de una única parcela y de viñas de más de 35 años, el vino debe ser elaborado, envejecido, almacenado y embotellado en la misma bodega y el viñedo debe tener una producción máxima de 5.000kg/ha en variedades tintas y 6.922 kg/ha en variedades blancas.

Ya dentro del edificio de Calatrava, sorprende que en un lugar tan grande el espacio destinado a la crianza sea tan reducido. Hay que tener en cuenta que su vino más vendido tiene una producción de 50.000 botellas al año pero que tienen otros que se limitan a 1.200 botellas. Clara Canals nos mostró todos los experimentos que está llevando a cabo, como la crianza en huevos de hormigón -un recipiente muy poroso pero inerte- que mantiene la misma temperatura en todos los puntos del contenedor y genera un movimiento constante en el vino, lo que redondea los taninos.

A pesar de haber pasado un año duro por la pandemia y el cierre de la hostelería -su principal cliente- en Ysios se respiran muchas ganas de innovar, sorprender al consumidor y abrir nuevos caminos, siempre respetando la tradición de la Rioja Alavesa.

Los vinos de la bodega Ysios

La Rioja Alavesa. BODEGAS YSYIOS

Para finalizar la visita pudimos probar algunos de sus vinos, incluso algunos que todavía no habían llegado al mercado como el Lagunazuri 2018, el último en ser declarado Viñedo Singular y la última parcela que se vendimia cada año por su clima atlántico. Se llama así por los restos de sal del agua subterránea marina que todavía pueden verse (azuri significa blanco), sal que aporta una excelente mineralidad a la uva Tempranillo que se cosecha allí. De este vino se pondrán a la venta solo 1200 botellas, la mismas que de su Ysios Grano a grano 2017, un vino de una parcela de tierra arcillo-ferrosa de color rojo que se vendimia y se desgrana a mano.

Me gustó y sorprendió especialmente el Ysios blanco de cabezadas. La añada 2019 necesita aún algo de tiempo en botella pero el 2018 estaba en su plenitud. Se trata de un vino que mezcla uva Viura de las cabezadas de diferentes parcelas; estas zonas son las más elevadas, las menos fértiles y profundas pero también las que tienen menor humedad y por tanto padecen menos enfermedades. Tras 12 horas de maceración en frío con pieles se fermenta en tinas de acero inoxidable de 500 litros y en huevos de hormigón, recipiente que pone las lías en suspensión. No os lo perdáis.

Ysios Finca El Nogal 2017

Antes del verano, Pernod Ricard puso a la venta Ysios Finca El Nogal 2017, la nueva referencia de la bodega. 2017 fue un año marcado por un clima extremadamente cálido y seco pero que se recordará por una grave helada que tuvo lugar la noche del 28 de abril.

El Nogal, que posee la indicación de Viñedo Singular y es 100% tempranillo, se extiende a lo largo de 1,3 hectáreas con viñas plantadas en 1960 en la zona de Elvillar. Tiene un suelo pobre y profundo, lo que da bajos rendimientos y una uva muy concentrada. Este vino proviene de una vendimia manual en cajas de 10 kilos, de una maceración pre-fermentativa y fermentación en depósito de madera abierto, con suaves bazuqueos durante 14 días y de un envejecimiento de 20 meses en barricas francesas de 225 litros.

Nosotros pudimos catarlo in situ, bajo la sombra del gran nogal que da nombre a la finca y admirando las cepas de viura en las cabezadas y una curiosa construcción ancestral, el chozo o guardaviñas, donde se refugiaban del mal tiempo los agricultores y guardas. En ese lugar, es difícil ser objetivo con la cata. Estar donde el vino nace y encima junto a las personas que lo han mimado tantos meses siempre le da un plus de goce a la experiencia, así que me remitiré a las notas de cata oficiales.

  • Vista: Profundo color rojo picota granate de capa alta.
  • Nariz: Complejo e intenso, con recuerdos de cassis, ciruela, moras, tinta china, regaliz, café tostado y especias.
  • Boca: En el paladar el vino es jugoso, amplio y estructurado, con toques de fruta de bosque, ciruela negra, mora, granos de café tostados. Vino con gran persistencia y un largo final lleno de matices.

El nombre de Ysios es un homenaje a los dioses egipcios de la agricultura y la naturaleza, Isis y Osiris. Además de bonito, es un nombre muy acertado ya que el trabajo del equipo de la bodega -desde las familias viticultoras que trabajan en las parcelas hasta las dos mujeres que lo hacen posible, Teresa y Clara- es para ellos religión. Devoción por la tierra, sacrificio, una catedral para visitar y la vista puesta en conseguir cada día más conversos y fieles para sus vinos.