Yo ya vengo mucho tiempo diciendo que desde que gobierna Donald Trump en EEUU, 20 de enero de 2017, vivimos en distopía.

Por tanto, desde ese día, me hice survivalista del alcohol ante la estupefacción, y por qué no decirlo, preocupación de los que me rodean, al solo interesarme por beber bien ante el inminente apocalipsis que se nos venía encima con semejante mamífero al mando de la gran potencia militar mundial.

Y fijaos que yo el problema lo veía más por su acceso al botón nuclear o a su capacidad para enfadar a otras naciones con dirigentes locos (Corea del Norte o Rusia) pero no: al final mi bunkerización alcohólica me va a lucir por un virus que se propaga con la rapidez de uno de película de los noventa. Esa época de largometrajes de argumentos hipertrofiados está más cerca de la realidad que nunca.

Qué época para estar vivos.

El caso es que desde la seguridad que me da mi vivienda totalmente equipada de todo lo que puedo necesitar para darle al vaso, me dispongo a compartir mi saber e indicaros cómo pertrechar vuestro bar doméstico para que la muerte os pille con una percepción de la realidad distorsionada.

Lo cual os va a venir fenomenal.

Lo primero al ir a un supermercado, tras recordar mantener la distancia y desinfectaros bien, es hacerse con la santísima trinidad de la cogorza, la que más os va a cundir, la que os va a asegurar un encierro feliz: gin, vodka y vermut.

Con estas tres bebidas, a poco que tengáis refrescos variados (lo guay es decir mixers), os podéis montar una cocktail party bien guapa.

Para el gin no os compliquéis mucho y dadle al Tanqueray baratujis, al de 15 euros, no hacen falta más excesos si, al fin y al cabo, estamos ante una bebida muy básica. Y lo mismo ocurre con el vodka; estamos ante un destilado que cuanto menos moleste mejor es (en plan árbitro de fútbol), por ello con un Smirnoff podéis tirar.

Además se está hablando mucho del saqueo de papel higiénico, pero en bebidas espirituosas la cosa no anda mucho mejor y he observado cierta escasez, sobre todo en el vermut. En vino no, por lo visto ni ante un fin del mundo se logra que se consuma.

En vermut os recomiendo varios (Lustau, Zarro, Lacuesta, Miró… etc) pero dada la falta de oferta con la que os podéis encontrar os autorizo hasta a comprar Martini (nunca pensé que podía escribir esto).

Una vez tengamos nuestras tres botellas, ya podemos empezar a pasarlo guay haciéndonos un:

  • Moscow Mule

Lo ideal es hacerlo en un vaso metálico, pero no nos vamos a poner quisquillosos con la que está cayendo.

Pues nada, con 6cl de vodka, 20cl de Ginger Beer (este refresco no es tan difícil de conseguir, yo siempre lo he comprado en los supermercados de El Corte Inglés, y ya puede haber un holocausto zombie que siempre habrá uno abierto, de hecho si esta gente cierra dejad de leer y suicidaros, que siempre es mejor elegir la manera de morir) y un poco de lima (imprescindible la fruta fresca en estas circunstancias), ya tenéis montada una fiesta de lo más refrescante. Si lo hacéis a base de gin se llama London Mule, por cierto.

Mezcla todoterreno para cualquier hora del día.

  • Vodka Tonic

No hace falta que tu foto quede tan cuqui, lo importante es lo de dentro.

Era por dar una variante al manidísimo Gin Tonic. Pues eso, lo mismo pero con vodka. De tónica la que tengáis a mano, da igual marca blanca del Día que Fever Tree, esto va de abstraerse de la realidad, no de fliparte a lo cocktail techniques.

  • Dry Martini

Las aceitunas las encuentras también fácilmente en el súper, así que dale.

Bueno, este mítico cocktail me parece muy gracioso porque entre el vermut homónimo y que es una receta que ha trascendido a la cultura pop, el personal se piensa que en una peli cuando alguien dice que lleva cuatro martinis se cree que se refiere a cuatro vermutis, y no.

Y es que este combinado básicamente es gin bien frio, lo más que se pueda, con un toque mínimo de vermut blanco extra seco y una aceituna y/o guinda ensartada.

Vamos que con cuatro de estos el menor de tus problemas es el coronavirus.

  • Vermut Chispazo

Este cóctel viene a ser como un Negroni pero sin Campari y con las medidas más “relajadas”

No sé si la siguiente mezcla tiene un nombre oficial pero en mi casa, de toda la vida, se le ha llamado así. 

Viene a ser un poco como el anterior pero al revés y con vermut rojo, es decir, un vaso ancho, hielo, vermut a dolor y un chorrito de gin.

¿Qué conseguimos? Pues tampoco gran cosa, pero te la coges antes. 

  • Caipiroska

Caipiroska, la Caipirinha que vino del frío

Esto no deja de ser una caipirinha pero en vez de cachaça con vodka.

Por lo tanto este disuador de realidad lleva azúcar a voluntad, hielo picado y lima.

Y todo en vaso bien grande para que te creas en un resort de esos con pulsera, lugar en donde, fijaos como están las cosas, ahora mismo no me parecería tan mal estar.

Vivir para ver.