La explosión de la reivindicación de las (nuevas) identidades de género supone un verdadero revés para el feminismo clásico. Que nadie se eche las manos a la cabeza; esto pasa solo desde el plano teórico. El feminismo aboga por la abolición de género, o sea, todo lo contrario a lo que abandera el colectivo LGTBIQ+. Pero iniciativas como la que Ellәs Empowerment visibilizó el pasado 21 de septiembre demuestran que, en materia de paridad, derechos fundamentales e igualdad de oportunidades, podemos ir todos, todas, todes, todxs y todәs a una. A fin de cuentas, se trata de acabar con la hegemonía del patriarcado y revisar el sistema para que cualquier persona tenga cabida, sea como sea. Parece obvio, ¿no? Pues a tenor de las noticias que trascienden cada día sobre agresiones y violencia por cuestión de (cualquier) género, una cosa es la teoría y otra es la práctica. Así que vamos a la práctica y a ver cómo podemos crear un bar inclusivo.

bar inclusivo

Hannah Lanfear, Ginevra Castagnoli y Anna Sebastian en la Masterclass de Ellәs Empowerment. CIRA LÓPEZ

El último evento de Ellәs Empowerment, el proyecto de Ginevra Castagnoli del que ya hemos hablado bastante por aquí, fue organizado par presentar su nuevo logo, cambiando la “a” por el símbolo “ә”, llamado “schwa”, que es la solución que se propone en el lenguaje escrito para representar más allá del género binario y que cualquier persona pueda sentirse reconocida. Una de las ponentes de la Masterclass que se celebró en el Libertine Bar fue Hannah Lanfear, fundadora de The Mixing Class, una escuela de cursos WSET de destilados.

Lanfear es lesbiana y ha tenido que lidiar con la doble condición (mujer y gay) durante sus más de 23 años de experiencia en la industria del bar. Como promotora de creación de un bar inclusivo y acogedor, dio una serie de consejos que recopilo aquí. A fin de cuentas, recordad que en inglés hostelería es “hospitality”, del latín “hospes”, que quiere decir tanto invitado como extranjero. Un sector cuyo máximo exponente es hacer sentir al cliente feliz y bien atendido, debe ser ejemplo de inclusión.

Cómo crear una cultura de bar inclusivo

Al contratar

Pon en marcha políticas de contratación equitativas. Para ello, cambia lo preestablecido a la hora de contratar y céntrate en otros aspectos:

  • Fíjate en las habilidades, no en la experiencia
  • Acepta que te llevará más tiempo buscar personal atendiendo a esta sensibilidad
  • Comunica activamente que estás buscando mejorar la diversidad en tu equipo
  • Busca que tus anuncios de trabajo lleguen a nuevas audiencias.

Política de valores

  • Cualquier persona que trabaje en tu bar debe saber cuáles son los valores del local.
  • Comunica bien cuáles son los estándares que esperas que respeten siempre.
  • Asegúrate de que saben qué deben hacer en caso de que haya algún contratiempo.

En el local

Haz que tus valores inclusivos sean visibles. Para ello, utiliza símbolos y señales en la puerta, en el escaparate, en los lavabos, en el interior. Hannah explica que si ve uno de estos símbolos se siente más segura para entrar en ese bar  y saber que podrá besar a su mujer sin que alguien se sienta con el derecho a increparla. Algo tan natural como manifestar en público el amor puede crear miedo a otras personas, así que ayúdalas a sentirse en un lugar seguro.

Bar inclusivo

Un bar inclusivo lo manifiesta. Hay muchas formas de hacerlo. BRITANI BURNS – UNSPLASH

Por su parte, la otra ponente de la masterclass, Anna Sebastian, fundadora de Celebrate Her, (una plataforma que trabaja por la paridad y la igualdad de género en la industria de la hostelería), refirió un dato escalofriante. El porcentaje de mujeres en el Reino Unido que trabajan en el mundo del bar baja drásticamente a partir de los 30 años. Y contrariamente a lo que podemos suponer, el principal motivo no es la conciliación laboral, sino el miedo a regresar cada día a casa a las tantas de la madrugada. No olvidemos que, por el hecho de ser mujer (o de ser trans, o de ser no binario, o pon aquí la condición no-normativa que prefieras) vives en un estado de alarma permanente. Si eres hombre, ese factor de estrés no lo tienes. Así que ten en cuenta este dato en tu establecimiento y busca alternativas para un regreso seguro a casa. El hotel inglés donde trabajaba Anna Sebastian, por ejemplo, costeaba las 10 primeras libras del importe del taxi a sus empleados y empleadas nocturnas tras el cierre. Existen más ejemplos e iniciativas para garantizar una vuelta segura a casa.

Como ves, no es posible seguir lavándose las manos en temas de igualdad e inclusividad. Como persona empresaria, debes tener estos aspectos en la prioridad de tu negocio. Y como persona que respira en el mundo, debes ser parte activa del cambio. Al menos, hasta el día en que ser mujer o tener un género no-normativo no sea un factor de estrés inherente a tu existencia. Y por desgracia, aún falta bastante para que eso ocurra.