Del mismo modo que el uso de vinos y cervezas está más que integrado en nuestras fogones, y que algunos licores como el Limoncello, por ejemplo, funcionan a las mil maravillas en repostería, todavía no nos hemos acostumbrado a cocinar con ron.

Puede que el respeto infinito a un destilado de compleja elaboración, y numerosos matices, nos haga pensar que lo desperdiciamos si lo utilizamos para adobar una carne. Pero por el mismo motivo nos estamos perdiendo ese complejo universo de matices que sólo el ron puede conferir a nuestras recetas. Porque estamos ante un destilado absolutamente versátil, que va bien tanto en repostería como en guisos y aliños, con una codorniz como con una corvina o un Brownie.

Cocinar con ron: elige el que va mejor en cada ocasión

Los distintos orígenes del ron

La magnífica barra de la Ronronera. LA RONRONERA

Antes de comenzar a utilizar el ron en nuestras recetas, conviene tener en cuenta cuál elegir y para qué, y celebrar que actualmente el mercado nos ofrece numerosas opciones que nos permitirán afinar a la hora de elegir. 

El ron blanco es ideal para frutas o frappés, además de para marinar aves junto con hierbas como el cilantro, mientras que el ron añejo va bien para adobar carnes rojas o para mojar postres como bizcochos o chocolates. Los rones más robustos, con más cuerpo, son perfectos para barbacoas y para combinar con especias más consistentes, como el curry, el clavo o el comino.

Los rones aromatizados con frutas convienen para acompañar postres que contengan los ingredientes que les confieren sus aromas: un ron aromatizado con coco funcionará en un bizcocho con coco y los aromatizados con frambuesa, para un cheesecake. Los aromatizados con limón son más versátiles, van bien con mariscos y ensaladas -ideal en vinagretas-, con sorbetes y para cualquier bizcocho que incluya este cítrico. 

Las mil maneras de usar el ron en la cocina

Un cevichito con ron… y la vida te sonríe. LAURA CONDE

Pocos destilados son tan perfectos para adobar una carne como el ron, algo muy común en Latinoamérica e incluso en Estados Unidos. Es habitual que la comunidad latina estadounidense cocine el tradicional pavo de Acción de Gracias con un magnífico adobo de ron y especias al gusto. De hecho, este brebaje, por sus matices acaramelados, cuadra a la perfección con numerosas carnes, aunque es especialmente adecuado para la de cerdo.



El mundo del adobo es tan amplio que nos permite jugar hasta cansarnos: ajos, guindillas, jengibre, nuez moscada, pimienta, tomillo, comino, clavo, romero, orégano, cilantro, estragón, pimentón de la Vera… son ideales para cualquier carne, aunque también podemos optar por otros tipos de adobo más suaves, con ingredientes como mostaza, miel, vinagre de sidra, y zumo de naranja, por ejemplo.

Otra técnica de la que el ron es incansable compañero de batallas es el flambeado, que consiste en rociar un alimento con licor y prenderle fuego para realzar su gusto. Los cócteles flambeados son todo un clásico, desde el clásico Blue Blazer hassta las típicas queimadas gallegas, pero esta técnica puede utilizarse con numerosos alimentos, desde plátanos hasta carnes, langosta, casquería o incluso crêpes o tortillas.

De hecho, la tortilla al ron fue un plato muy popular el la cocina española del siglo XIX y aún se sigue elaborando en regiones como Madrid y Galicia. El origen de esta técnica se remonta por lo menos al año 1895, cuando el cocinero de Eduardo VII elaboraba crêpes flambeadas, de las cuales, al parecer, el monarca era fan. 


Macerar e infusionar

La maceración es otra buena amiga del ron. De hecho, con la irrupción en Europa de la cocina latinoamericana en general y peruana en particular no es raro que en las cartas de numerosos restaurantes nos encontremos platos crudos, como el ceviche, macerados con lima y ron. Para ello, es interesante escoger, a ser posible, un ron con aroma a limón, que va a cuadrar perfectamente con los cítricos presentes en el ceviche. Atención con su consumo, ya que en este tipo de platos el ron mantiene toda su graduación, al contrario que en reducciones, en las cuales el contenido de alcohol es mínimo. 


Otra gran idea es infusionar el ron con frutas como la piña, a la que sienta estupendamente. Simplemente hay que cerrar herméticamente una piña cortada en pedazos recubierta de ron, dejar reposar durante unas tres semanas y posteriormente retirar los trozos de piña, cuyo sabor ya se habrá integrado en el del ron. El licor resultante es perfecto para elaborar ciertos tipos de cócteles e incluso para tomar on the rocks.

En la misma línea, el ron es un gran amigo de las pasas, que podemos infusionar en esta bebida. Si tenemos previsto cocinar con este ingrediente, nada mejor que dejar las pasas cubiertas de ron la noche anterior, pues al día siguiente habrán adquirido un sabor discreto y delicado.  

Cocinar con ron salsas y postres

cocinar con ron un bizcocho

Un chorrito de ron al bizcocho. Sólo eso y ya verás. LAURA CONDE

También es buena idea  utilizar ron en salsasque normalmente llevan vino o cerveza. El secreto es dejar reducir el alcohol para evitar sus efectos y pungencia y para caramelizarlo y concentrar sabores.. 


El ron es, además, un gran aliado de la repostería. Basta con agregar un chorrito minúsculo, desde el bizcocho hasta el Brownie, la tarta de manzana, la Mousse, el Cheesecake o el helado. Unas trufas también agradecerán una pizca de ron. 


Una buena opción para ampliar sus usos más allá de la coctelería es utilizarlo para caramelizar frutas. Piñas, plátanos, melocotones, peras y mangos son ideales para acompañar con un caramelo que procede de la reducción del azúcar del ron.