En 2016 abrió un bistró en Madrid. Lo curioso del lugar es que escondía en el piso de abajo,  tras cruzar la barra de vinos, una coctelería. Más de tres años después, el Angelita es de todo menos clandestina, porque se ha consolidado como uno de los mejores bares de la ciudad. Con una carta de 23 cócteles signature, este local ofrece también cena-picoteo informal. El bar manager, Mario Villalón, lo tenía muy claro entonces y ahora: “Ése es el concepto de Angelita, juntar dos espacios en uno y hacer una oferta un poco más amplia”. Junto con su hermano David concibieron esta coctelería que lleva el nombre de su madre.

En la barra del Angelita tienen hasta un microhuerto.

Al Angelita vas a experimentar, pero a lo grande. Con una estética retro y concepto speak-easy, música ambiente y carácter tranquilo, los cócteles son los auténticos protagonistas. La carta se basa en tragos trabajados y transgresores bajo concepto “coctelería de entorno”.  Una de las características es que lo superfluo no tiene cabida en ella. Servida en una cristalería soplada mayoritariamente, sin adornos que no aporten nada al cóctel, sus ingredientes son homemade y con vegetales que puedes ver incluso en el microhuerto que tienen en la barra. 

Terrific es este cóctel llamado así.

Y, desde luego, no debes dar nada por hecho. El Lady Soul, por ejemplo, es, según Villalón, “Sorprendentemente facil de tomar, pero muy dificil de explicar”. Lleva ni más ni menos que cachaça, cerveza negra, mole, queso gouda y sal ahumada entre otros ingredientes. También destacan los cócteles con base vínica, como el Chamán, con el característico balance dulce-ácido del vino. No lleva azúcar añadido ni cítricos, y está elaborado con ginebra, porto blanco al ruibarbo, una solución cítrica salina, lavanda y soda de genciana. Para rubricar la experiencia, va servido en un vaso soplado a mano de producción súper limitada, el Iconic de Zwiesel.

Chamán. Dulce, ácido, sorprendente. Ojito con el vaso.

Para los más clásicos, también disponen de twists de los imprescindibles, como su versión del Penicillin con miel de azafrán y jengibre, mezcla de whiskies y lima kaffir. “Nos gusta sorprender a los clientes con sabores que no sean tan comunes en el mundo de la coctelería” ––afirma Mario-.

El Bloody n.2, un twist muy elegante.

En estos tres años, el Angelita ha evolucionado hacia un público más maduro, con más ganas de experimentar, y que según Mario Villalón refleja “cómo Madrid va entrando poco a poco en la cultura del cóctel”.

Y sin duda, ellos son de los que van por delante.