Todo lo relacionado con los cócteles, mola. Eso lo sabemos muy bien en BEBER Magazine. Pero además, hoy os traemos una historia que va mucho más allá. Una historia donde los cócteles no son sólo un trago delicioso y sofisticado, sino un puente y un nexo entre dos culturas: la nuestra y la de alguien que ha llegado de muy lejos y no lo ha tenido (ni lo está teniendo) demasiado fácil.

Alberto Pizarro y Victoria son los protagonistas de esta bonita historia que tuvo su culminación el pasado día 2 de agosto. Ellos fueron los encargados de preparar dos deliciosos cócteles (uno sin y uno con) en el espacio Ecolectia del barrio de Gràcia de Barcelona.

Alberto Pizarro, de Bobby Gin, un bartender concienciado y concienzudo.

El evento es una iniciativa llamada “Acoge un plato”, a cargo de la CCAR, la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado.  En esta sesión, con el veranito encima, decidieron que los dos invitados prepararían un cóctel. Se pusieron en contacto con Alberto Pizarro, bar manager de Bobby Gin, y le presentaron a Victoria, una venezolana con formación de cocinera y que está actualmente solicitando asilo de refugiada. Ésta es la segunda edición de “Acoge un Plato” en Catalunya, que consiste en reunir a una persona refugiada con un chef o especialista gastronómico reconocido para que trabajen juntos una propuesta basada en un plato o preparación del país de origen de la persona refugiada. El 15 de junio Xavi Codina del restaurante La panxa del Bisbe de Barcelona, e Irma, una refugiada venezolana, elaboraron unos patacones con toques mediterráneos. 

Alberto y Victoria fueron elaborando los dos cócteles mientras nos relataban el proceso de ideación y elaboración. Los ingredientes fueron seleccionados por Victoria en base a los olores, aromas y sabores de su país. Así, el primer cóctel, un mocktail dulce y con un toque picante, estaba elaborado a base de caramelo, mango, lima, azúcar moscovado y tahin picante. Victoria le puso el nombre de Turpial, el pájaro nacional de Venezuela. “Los colores me recordaron a este pájaro––nos explicó mientras elaboraba un rim (borde del vaso) con el tahine picante –– y lleva asaí (una baya amazónica) que evoca los bosques tropicales de Venezuela”.  Alberto nos cuenta también han incorporado cacao diluido en una infusión de regaliz y menta. El punto picante, además del borde del vaso, nos explica Pizarro, “se lo da un bitter picante hecho con un sirope de chile habanero”. El resultado es un mocktail muy exótico, refrescante, goloso y con ese puntito picantón que lo hace hasta adictivo. 

Turpial: un mocktail muy goloso.

El segundo cóctel es una reinterpretación del mojito, ya que lleva algunos de los ingredientes fetiche del cóctel tropical por excelencia como la hierbabuena, el ron o la lima. Victoria le ha puesto el nombre de Araguaney, que es el árbol nacional de Venezuela y tiene una preciosa copa de color amarillo. Para hacerlo se “despierta” la hierbabuena trabajándola directamente en el vaso. Se le añade ron venezolano y amargo de angostura. Victoria nos cuenta que originalmente el amargo de Angostura se inició en la población venezolana con el mismo nombre, aunque ahora se la conoce como Ciudad Bolívar. Angostura se llamaba así porque el río Orinoco se hacía angosto a su paso. Hoy, el amargo de Angostura se elabora en Trinidad y Tobago. El Araguaney lleva también un sirope de azúcar moreno y una mezcla de jugo de Maracuyá  (que en Venezuela se conoce como Parchita) y de Fruta de la Pasión, que aunque son parecidas, no se trata de la misma fruta. Ambas son dos referencias muy utilizadas y habituales en Venezuela. Los ingredientes se mezclan con un enérgico shake y se completa el cóctel con soda de café con poco carbónico. Ya os podéis imaginar que está delicioso.

El araguaney está delicioso

Estas recetas y todas las resultantes de Acoge un Plato se podrán tener en formato recetario a finales de año, así que pronto las podréis elaborar en casa. 

Apadrina un plato lleva dos ediciones en Catalunya, pero muchísimas más en Madrid. El formato inicial se ideó en el CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) nacional. Es una iniciativa con muchos  años ya de andadura que cuenta con un recetario completísimo en su edición española.

“Las recetas no entienden de fronteras y es por eso que hemos recogido algunas recetas tradicionales que acompañaron a personas refugiadas en su camino hasta España” ––es el leitmotiv de Acoge un plato. “El objetivo de estos encuentros es sensibilizar de forma indirecta sobre la realidad de las personas refugiadas con las cuales convivimos y que son nuestros vecinos y vecinas ––nos cuenta Mariana, responsable de comunicación de CCAR––. Todos tenemos desde nuestra infancia sabores y recetas que nos acompañan y con esta iniciativa tratamos de recuperar estos sabores que traen las personas refugiadas y unirlas con una propuesta local”. 

Y es que los sabores y las recetas forman parte de nuestro hogar, y conocer los de los demás es conectar con otras culturas. Brindemos por más iniciativas como ésta.