Gràcia es uno de los barrios de Barcelona donde conviven con el mayor desparpajo locales hipsters que ofrecen las últimas tendencias gastronómicas (estoy pensando en la primera carnicería vegana), con negocios históricos, establecimientos de marcado estilismo boho-chic o tiendas pioneras en el sello eco y green, lo que lo convierte en uno de los más atractivos para visitar, pasear, alternar o, quien pueda permitírselo, vivir. En este amalgama de estímulos es reconfortarte encontrarse con un bar que, de tan clásico, es moderno. El 14 De la Rosa está en el número 14 de la calle Martínez de la Rosa. Con ese nombre tan mnemotécnico ya tienes mucho ganado para planificar una visita. Su dueño, el británico Dean Shury consiguió convertir el local que tenía en mente en una realidad fil per randa que es como los catalanes decimos de pe a pa. 

Cuando clásico es exquisito

14 de la Rosa es un bar clásico, entendiendo clásico como lo opuesto a clasicón. Aquí no hay caspa añeja o puesta en escena rancia, sino un confortable viaje al confort exquisito y afrancesado y a la autenticidad de un buen servicio. Dean Shury ha trabajado y se ha pateado muchos bares de hotel y de clubs de socios en Londres, algunos con más lustros que la reina Isabel II, así que su visión era la de un local clásico y elegante pero sin lujo superfluo.

14 de la rosa puerta

Alegría post pandémica. 14 DE LA ROSA

Simplicidad, clasicismo y elegancia se traducen en el 14 de la Rosa cuando por fin ve la luz en 2018. Los cócteles, la parte más extensa pero no única de la carta, son de corte clásico; Shury los revisita con algún ingrediente de temporada que le llame la atención pero sin alterar la estructura canónica. Completan la oferta una corta pero interesantísima selección de vinos naturales catalanes, aperitivos, café de calidad y cositas de picoteo.  “Me encanta el hecho de poder ofrecer otros buenos productos además de cócteles. Los seleccionamos con mimo y por eso, más que un “Cocktail Bar” somos un café bar”, reconoce Shury.

Una carta corta pero feliz

La carta de cócteles ofrece unas 15 recetas clásicas (contando aperitivos) con algún toque marca de la casa que los subliman sin perder nada de su equilibrio fundacional. Por ejemplo, su Gimlet se aromatiza con apio y flor de azahar y el gin tonic clásico se convierte aquí en el Empirical Tonic, con un toque de fino, lichi y cedro. Por supuesto, si tienes cualquier antojo pídeselo al staff sin complejos, están encantados de elaborar cualquier cóctel. Es una de las ventajas de tener un personal preparado: el servicio en el 14 de la Rosa es atento y amable, como corresponde a un bar cuyo dueño se ha forjado en la coctelería clásica de la capital del mundo de los cócteles.

También influye en el trato que el bar cierre a la 1 y no a las 2 o a las 3 de la madrugada: “Si quiero que mi equipo dé un buen servicio, tengo que ofrecer unas buenas condiciones de trabajo, y eso desde luego incluye también horarios asumibles”, añade este fiel defensor de la conciliación laboral y familiar en el entorno hostelero.

Silver Bullet, uno de los clásicos más demandados. 14 DE LA ROSA

Barcelona para rato

De hecho, la búsqueda de una mejor calidad de vida fue lo que le trajo a Barcelona, así que la ciudad fue para Shury una decisión más vital que de negocio, pero siendo la coctelería su modus vivendi, era cuestión de tiempo que acabara abriendo un bar. “La historia de Barcelona con respecto a los cócteles es asombrosa”, cuenta Dean Shury. “De hecho, es mejor que la de Londres. En Londres hay muchas coctelerías en hoteles o en restaurantes pero no es que haya muchos bares de cócteles antiguos en la calle, como sí que hay en Barcelona con ejemplos tan magníficos como el Boadas, el Dry Martini o Caribbean Club”. Le gustó la idea de replicar esos modelos en una ciudad que sigue apreciando cada vez más la escena coctelera. “Con locales recién llegados tan increíbles como Sips, Two Smuchks o Marlowe entre otros, está claro que en Barcelona los cócteles son algo apreciado”.

El 14 de la Rosa es un espacio acogedor y cálido, con toques vintage y art déco, detalles sublimes como posavasos de ganchillo y una clientela ecléctica que reúne a vecinos, gente de la ciudad que tras la pandemia sale a conquistar la noche y nuevas hordas de turistas. La música de fondo y la luz tenue incita a veladas íntimas y a revivir una época en la que no existía ni el reguetón, ni los Bubble Tea ni el Fortnite, cuando para divertirse sólo hacía falta un buen trago en la mano y la mejor compañía.


14 de la Rosa:  Martínez de la Rosa 14, Barcelona. Mapa.